sábado, 2 de julio de 2011

Un cuento chino



UN CUENTO CHINO



Es un día alegre, soleado pero en realidad la luz se debe a su alegre y bonita sonrisa.



Es ella, la mejor, la siempre deseada, la sirena que aloca Neptunos.



Ella, la mujer de dulce piel, la de peligrosas curvas. Lo sabe, desde pequeña y apuntaba formas, los pechos le salieron antes que los dientes y ahora, bueno ahora ya sabe mucho, la vida le enseñó, la vida y la EGB.



Ese día lo veía diferente, sabía que el destino cambiaría su vida.



Salió del portal, el portero fijó la mirada en su generoso escote. Siempre le pasa lo mismo, debido a la falta de ejercicio sexual con la portera, o simplemente porque es un baboso, o porque los años van verdeando al viejo falto de erecciones.



Y fue desapareciendo calle abajo Susana, con un dulce contonear de trasero y el repiqueteo de sus taconazos rojos. Estaba preciosa como hembra y como diosa, es la mujer ideal para perderse y no encontrarse hasta vaciar el alma.



Paró dos obras, lo cual es difícil, no por los albañiles que piropeando se rascaban el sudoroso paquete.



Tres partes amistosos de accidente presenció. Cierto que fue su culpa, la minifalda, más mini que falda provocaba ausencia de ojos en la conducción, la vista iba a sus curvas, esas curvas del camino a la felicidad, camino del éxtasis, camino de la perdición de los casados, camino de la formación de granos en púberes.



Miraba con picardía el daño provocado y sonreía. Los hombres quedaban detenidos en el lugar, se les paraba el tiempo y algo más. Esa Susana, esa sirena de secano, esa sirena de bajo humedal.



Una gran Limusina ocupó toda la calle, colocándose a su altura acompañó el compás de su cintura. La ventanilla se abrió y Bill Gates asomó la geta:



- Dulce Susana, sube conmigo, te nombraré reina de mi imperio. Sube, serás mi esposa con una condición, todo lo pondré a tu nombre, seré tu esclavo. Tú serás mi reina.



Las lágrimas recorrieron las mejillas del rostro de Susana, lo miró y con una dulce sonrisa contestó:



-Te lo diré en cinco palabras: QUE TE DEN POR CULO.



Tras el suceso, Susana desapareció del barrio. El portero encontró en la basura los trajes de Chanel y Dior que tan buena figura hacían en Susana. Vendió todo para comprar un pasaje a China. Las malas lenguas afirman que la vieron caminar hasta un templo allá en el quinto coño por el Tibet.



Susana vistió túnica de azafrán. Rapó su dorada melena, dejó de lavarse, de depilarse. Se quedó calva, con entrecejo y bigote.



Está en un templo lleno de monjes CHINOS. Transcurre su vida en la oscuridad ahumada de incienso, bebe te de rancia manteca, es lo único caliente que puede meter en el cuerpo.



Consumía el tiempo sumida en levitaciones, mantras, pasando frío por falta de mantas, meditando, dando vueltas a la rueda de la vida.



Meditaba en que reencarnaría, sería hormiga, radiador, grifo de agua fría, sujetador, tanga leopardo, cucaracha, político, mamarracha.



Mantreando y meditando la vida y la belleza fue acabando.



Colorín, colorado este cuento se ha acabado.



Y ahora dime María, esta historia se puede considerar ¿ UN CUENTO CHINO PORQUE APARECEN CHINOS?



Pd: Para mi amiga María en su cumpleaños deseando que tenga un buen crucero.

4 comentarios:

Maria dijo...

Gracias Santi ,no dejas de soprenderme no cambies,no dejes de escribir quiero leer mas cuentos chinos.Santi solo te deseo dos cosas TODO Y NADA
Todo lo que te haga feliz y
Nada que te haga sufrir.
Ha sido mi mejor regalo no lo olvidare bessos

Santi el montador dijo...

Hay Maria como eres, gracias me estas malacostumbrando, te me cuides

Anónimo dijo...

¿ Aki no hay botón de "me gusta" ?




P.D.1: La foto + k para ilustrar un cuento chino sería para un cuento budhista, no??? Weno igual como yo no he visto la peli me he perdido algo ejejeje


P.D.2:Bonito regalo para Maria...y de igual manera bonitos deseos los suyos ;) BSS

Núria.

Santi el montador dijo...

No hay botón es una página de pobre, solo tenemos sonrisas y amor mucho amor.