miércoles, 1 de abril de 2009


La enfermera Núria

Hola Santi, buenas tardes, ¿cómo estas?
Lo he intentado, lo prometo, pero escribir algo para tu blog me resulta difícil, y es que las experiencias que vivo en mi trabajo no son agradables, los enfermos que cuido están en la última etapa de su vida y lo que hacemos es tratar de que pasen ese trago de la mejor manera posible y sin dolor.
Son pacientes demenciados que olvidan su nombre, no conocen a sus familiares, les ponemos la comida delante y muchos de ellos no saben lo que es, para que sirven los cubiertos o por donde empezar, a otros hay que alimentarlos con sonda, vamos que es un panorama diferente al trabajo en otras áreas de salud.
Ayer por la mañana falleció uno que ha ido arreglado en dos días, apenas ha dado lata el pobre, pero se ha ido sin sentir, otros en cambio tienen una larga y dolorosa agonía y son esos con los que peor lo paso.
Hoy también estoy un poco depre, de bajón, será el cambio de tiempo o yo que sé, haber si me animo y soy capaz de contarte algo más agradable.
Que lo pases bien,
Besos.


El sol extremeño me despertó de la siesta, o quizá fue que te sentí ausente. Mi vista se dirigió a los pies de la cama, y entonces encontré esta carta que me dejaste a modo de testamento, además de tu vestido con cofia de enfermera y tus zapatos de tacón rojo. Con lágrimas en los ojos descubrí tu abandono y empecé a recordar como me ayudaste a regresar a la vida.

Con la tensión muy tensa al borde del infarto, siempre encontré tu ayuda, los doctores decían no se que de cosas renales y cardíacas, me llenaron de cables, sueros, radiografías, medicamentos, ufff que fatiga. Y no entendía nada, estaba acojonado, parecía el fin de mi fin, no sé cuantos días pasé en ese estado porque la sedación me alejo del mundo, olvidé mis problemas, no sentía nada. La luz artificial no me mostraba el día ni la noche, únicamente el murmullo de enfermeras me recordaba que existían humanos, estaba solo, sin perrito que me ladrase. Fue aquella mañana, cuando te vi por primera vez y me acercaste la cama a la ventana, abriste la persiana y ese Sol calentó mi piel, y el aire de la ventana acarició mi pálida piel. Me viste el miedo en la cara y decidiste traducirme los términos médicos que en una abultada carpeta habían dejado los médicos. No te convencieron y los tiraste directamente a la papelera. Lo sabías todo de mí:

“Mira lo que tienes es la tensión muuuu tensa, y esos informes están completamente equivocados. Esto te viene del corazón, pero porque te lo han dejado partió, has perdido un gran amor, las medicinas no hacen nada para eso, te daré unos puntos de sutura para que el tiempo te ayude a cicatrizar, y ese mismo tiempo te dará una nueva ilusión y te olvidarás de que casi pierdes tu corazón, tómate PACIENCIA. Los riñones, cierto están dañados, pero no por esos términos técnicos de los galenos, son de las dieciocho horas diarias de trabajo y sacrificio que metías al cuerpo, para mejorarte y puesto que ahora estás solo, trabaja y vive para ti, necesitas poco, disfruta tu vida has estado dando todo y no has cogido nada, tómalo ahora.”

Decidió cambiar mi habitación de esa lánguida decoración, el Sol siempre iluminaría mis días, y la Luna mis sueños. Cambió el suero de las botellas por pacharán y Mirinda. Las radiografías a la basura, en su lugar puso a Miss Julio y Miss Agosto, ¡Qué cambio¡ si es que lo otro eran como fotos de muertos, pero estas si eran de vivas. Cómo última distracción para mi mejoría puso una diana del mal que me llevó a la enfermedad, la foto de la causante. Lanzábamos jeringuillas rellenas de mermelada de fresa, una y otra vez, la foto quedó dulcemente manchada, así por lo menos que quedase la foto contraria al original amargo.

Y así ha ido pasando el tiempo, y ahora te has marchado, bien sabes que ya no me muero, me has salvado, me dejas la carta y tu ropa a modo de herencia, ya he comprendido lo que te pasa, necesitas aliviarte de tanta muerte que peleas. A mí me has salvado y ahora tendré que seguir tu escuela. Con los tacones rompí el vidrio de la ventana y salté a la calle llevando tu herencia. Me quité la ridícula bata del culito al aire (coño pero porque nos pondrán eso tan ridículo) decidí cambiar de vida y vestí tu traje de enfermera me pinté los labios, calcé tus tacones y entré de nuevo al hospital para seguir tu ejemplo.

Estoy bastante satisfecho por el resultado, cada vez libro a más gente de atravesar a la otra orilla, lo cierto es que tengo que soportar el ir de transformista con esta minifalda y los putos tacones que me dejan los pies molidos, pero lo peor de todo son lo cardenales que tengo en las nalgas, joder es que no veas si son guarros los médicos, me tienen hasta los huevos de tanto pellizco.

PD: Nuri tranquila y recupérate, yo cuidaré de ellos hasta que regreses.

10 comentarios:

Núria dijo...

Mi tocaya además de tener la suerte de vivir en Extremadura tiene una bonita profesión, dura me consta, por que debe vivir momentos muy duros...pero otros, sin duda, le deben compensar con creces...Saludets.

Nuria Cruz dijo...

Que grande eres Santi, te mando unas simples lineas y creas una bonita historia que me ha levantado el ánimo, muchas gracias.

Santi el montador dijo...

Nuri es muy maja, ya le ves, levantando a los que se van acostando para el sueño eterno, me alegro de tener amigas así. Besitos.

Santi el montador dijo...

Nuri Cruz, tú has hecho la historia, me lo dejaste a huevo, está dedicada a tí por tu esfuerzo y por poner corazón en tu trabajo tasn necesario para que una persona al escribir su última página recuerde a la personita que le ofrece una sonrisa y un aliento para el viaje sin vuelta, besitos mi linda enfermerita.

manu dijo...

Las enfermeras son mi debilidad. ( Y en ropa interior y con cofia, mi perdición. )
Un beso, Nuria.
Ojala que estés en Burgos, Santi. Un abrazo.

Núria dijo...

Suerte Santi por esa casa rural k te has ido a perder este finde...ya sabes,como te dije a la vaca la ordeñas despacitoooooo no la vayas a asustar!!!! Mucha suerte!!! Petonets!!!

P.D.: Espero k no olvidaras el Jinseng...XD...

Santi el montador dijo...

Manu si es que esto de las enfermeras pone mucho, a tí te lo voy a contar, un abrazo.

Santi el montador dijo...

Nuri no hay ordeño es amor amor amooooooooor

Núria dijo...

...en el amor ( sobretodo ) también hay ordeño...K ya no eres San José, XD...Venga ya sabes k te quiero mi amollllllll pero me hubiera gustado más k hubieras ordeñado con amor!!! Bon dia...hoy mi padre trae a mis dos sobris, así k me espera una "dura" mañana con los 4 en el parque,XD...

Anónimo dijo...

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