ESCUCHA EL AUDIO DE LA PRUEBA
Eran grandes amigos desde la infancia. Uno de ellos era mandarín y se le había ofrecido un destacado cargo oficial. Un poco preocupado por la responsabilidad que tendría que asumir en breve, el mandarín se reunió con su amigo de la infancia y lo puso al corriente de la situación. El amigo le dijo:
-Lo que te recomiendo es que siempre seas paciente. Es muy importante. No lo olvides, ejercítate sin descanso en la paciencia.
-Sí, seré paciente. No dejaré de ejercitarme en la paciencia -aseguró el mandarín.
Los dos amigos empezaron a deleitar un sabroso té. El amigo que había venido a ver al mandarín, dijo:
-Sé siempre paciente. No dejes de ser paciente, suceda lo que suceda...
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2 comentarios:
La sabiduría se encuentra a menudo en lo obvio. Solo el maestro sabe verla. Parece sencillo hacer algo tan fácil como respirar, pero, como demuestra el cuento, hasta de lo más simple debemos tomar consciencia si no queremos traicionarnos. Será por aquello de que entre la palabra y el hecho va un trecho. Gracias por otro resucitado, querido Gorrión.
Un abrazo,
Ismael.
Muchas gracias, Ismael. Cierto que lo más valioso generalmente está a nuestra vista, el problema es que miramos sin ver por confundir precio con valor.
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